Lugares y Personas de La Estación (2)
             Reportaje de Félix Delgado

 
 


La fábrica de fundas

Después de aquel almacenista de vinos que abrió la primera cantina en la primera casa de la Estación, otras familias se fueron estableciendo buscando una vida mejor. De Carral llegó Remigio Cabero con su familia y construyó una fábrica de fundas de paja conociendo la demanda de las bodegas de Jerez para proteger sus botellas de vino. Bueno, en realidad no sé de dónde venía exactamente Remigio Cabero (que, por cierto, era mi bisabuelo). Era un auténtico trotamundos y tan pronto encontramos sus huellas en Andalucía, como en Asturias, como en Madrid. Nació en Carral, sí, pero se enamoró de mi bisabuela en Écija y de allí la trajo a estas tierras del norte; y su tercera hija, Mercedes (mi abuela), nació en Avilés. El resto de los hijos, Felipe, Carolina y Marcelina, no sé donde nacieron, pero todos vivieron en la estación. Algunas informaciones que me han llegado hablan también de otro hijo que, "correcaminos" como su padre, se fue muy joven a las Américas y allí se hizo torero.
No tengo información sobre el año de construcción de La Pajera", pero en internet he encontrado que una casa de Cadiz ofrecía en subasta el original de facturas como esta que podéis ver en la foto con fecha de 15 de mayo de 1923.
A la muerte de Remigio, La Pajera pasó a sus hijas que acabaron dividiendo la fábrica en dos. Una regentada por su hija Marcelina y su marido Francisco y la otra por Mercedes y Carolina y sus respectivos maridos Federico y Miguel Soria.
Las botellas de vino de Jerez y Montilla, salían hacia el extranjero y hacia las diferentes zonas de consumo en España, protegidas por las fundas de paja que se hacían en las Pajeras de Villadangos.
Estas fábricas que empleaban a 25-30 personas, utilizaban como materia prima los cuelmos de paja que compraban a los agricultores de Villadangos y de los pueblos vecinos, impulsando así la producción agrícola y la economía de la zona.
También Jerónimo llegó a  dirigir una tercera fábrica de fundas. Pero a finales de los 60, las tres fueron finalmente arrolladas por el furor del nuevo "producto para todo": el plástico, que a lo largo del siglo XX llegó a sustituir a muchos de los materiales tradicionales tanto en el ámbito doméstico como en el industrial y comercial.
He mencionado antes el nombre de Miguel Soria. No puedo finalizar este apartado sin un breve comentario sobre su popular figura. El humor y la retranca del tío Soria aun perdura hoy en la memoria de muchos paisanos de Villadangos. Otros solo conocemos de él, el prolífico legado de motes que nos dejó. No sé si alguien de Villadangos de aquella época quedó sin el segundo bautismo del tío Soria. Sus motes han quedado en las familias tan imborrables como los apellidos. "Pajarina" hijo hizo un amplio recordatorio de ellos en uno de sus escritos en la desaparecida revista "Villadangos". Y si alguien quedó sin bautizar por el tío Soria, unos años años más tarde, Fidel y Froilanín, dos de sus mejores discípulos se encargaron de acabar la labor.

 
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Federico y Francisco


Control de calidad y cortadora


El tío Soria con un grupo de trabajadoras de la Pajera

 

 

 

 

Factura 1

Control de calidad

Trabajadoras de la Pajera con el tío Soria

Exterior de la fábrica

Factura 2

Grupo de trabajadoras

Grupo de trabajadoras

Francisco y Federico